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PANORAMA
¿Vuelos largos? ¡No hay problemas!
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¿Vuelos largos? ¡No hay problemas!
El servicio es bueno y hay mas espacio para relajarse en la clase de negocios de American Airlines.

Por Georgina
Cruz
www.perumagiayencanto.com
USA, Marzo 06 del 2010
El que espera, como dice el dicho, desespera –sobretodo si se encuentra en un vuelo largo a Europa, Asia, Africa y otros destinos lejanos. Y sin dudas, la desesperación no es buena compañera de viaje, ya que está demasiado aliada al aburrimiento y la fatiga.
Estas son nuestras vacaciones –que hemos planeado y esperado por meses—por lo tanto hay que disfrutarlas, desde el primer momento cuando nos subimos al avión.
Si planeamos, no es dificil lograrlo –aunque tengamos vuelos largos. He aquí una serie de estrategias que yo he usado con frecuencia en vuelos a Sudafrica, Australia, y más recientemente en un vuelo de American Airlines de Miami a Santiago de Chile. Siempre me han servido para asegurar que la desesperación no se nos cuela en el equipaje de manos.
* La mayoría de los aviones cuentan con ventiladores individuales (ubicados en el techo sobre cada asiento). Abra el suyo lo más que se pueda para recibir la mayor cantidad de aire posible. Respire profundo de vez en cuando a intervalos durante el vuelo para acrecentar la circulación arterial.
* Levántese, estírese y camine un poco cada una o dos horas.
* Tome agua, jugo y otras bebidas no alcohólicas antes y durante del vuelo para evitar la deshidratación. Evite la cafeína (en el té, café, chocolates) que es estimulante y lo puede mantener despierto cuando quiere dormir.
* Haga ejercicios en su propio asiento: “marchando” sentado, levantando los pies con la rodilla doblada, haciéndo círculos con los tobillos, estirándose, etc. A su vecino a lo mejor le dará gracia verlo, pero usted será el que se reirá cuando al levantarse después del largo vuelo, usted se encuentra bién y él está entumido y tieso.
* No ponga su equipaje de mano abajo del asiento al frente del suyo –sino en el compartimento encima del asiento—para así tener más espacio para estirar las piernas.
* Si va a volar a través de varias zonas de tiempo, ponga su reloj en la hora de su destino al despegar el avión para que, por lo menos mentalmente, se vaya acostumbrando a la nueva hora.

El Admiral's Club
de American Airlines en Miami es como un
oasis confortable, lejos del barullo del resto del aeropuerto.
Naturalmente, si tiene algún problema de salud, siempre consulte a su médico antes de emprender el viaje. Estos son los consejos básicos de salud para sentirse bién durante el vuelo y llegar descansado a su destino. Pero el viajero puede hacer aún más para volar agradablemente. He aquí unas sugerencias adicionales que me han venido muy bién a mí a través de años realizando maratones de vuelos largos anualmente.
* La preparación es importante: Yo descanso bién la noche antes del vuelo, como ligero el día antes y el día del vuelo, me doy una ducha caliente –frotándome la piel para estimular la circulación-- y camino bastante en el aeropuerto antes de subir al avión. Llevo ropa holgada y cómoda.
* La actitud mental también es importante. En vez de concentrar en lo largo del vuelo y cuanto falta para llegar, me felicito por estar viajando cuando muchos otros quieren y no pueden. Un vuelo, no importa del largo que sea, es un momento muy especial en la vida.
* Llego al aeropuerto a la hora recomendada por la aerolínea para recibir mi boleto de abordar el avión, entregar mi equipaje y pasar por los puntos de seguridad sin apuros ni estrés.
* Cada vez que puedo, uso mis millas de viajera frecuente para canjearlas por un asiento en clase de negocios o primera clase: el servicio es mucho más atento y las comidas son mejores, el asiento es casi una cama (el nuevo de la clase de negocios de la American Airlines es motorizado con cinco motores independientes y reclinable hasta convierse en una cama comodísima. Tiene un botón con memoria para recordar la posición predilecta del viajero y regresar a ella instantáneamente), y hay más flexibilidad en las comidas, mejor comida y más y mejores entretenimientos: periódicos, revistas y televisores individuales con una variedad de canales de películas y programas.
* Los pasajeros de clase de negocios y de primera clase tienen acceso a salones de espera especiales que son un oasis en el barullo del aeropuerto y que en algunos casos están equipados con duchas (un gran alivio cuando uno está viajando por casi 24 horas). Yo he disfrutado de los salones de espera Admiral’s Club de American Airlines en Miami, Santiago y Dallas y todos fueron una experiencia agradable y relajante, con salones atractivos y confortables, bebidas gratuítas y otras comodidades.
Pero claro, uno no siempre puede canjear millas o pagar el precio de los boletos de clase de negocios; por lo tanto, esto es lo que yo hago cuando viajo en clase económica –como lo hice el año pasado en vuelos a Europa: como sé que no me van a dar periódicos gratis y las revistas y películas son limitadas a dos o tres (quizás ya las vi o no me gustan) traigo un libro de suspense el que ya he comenzado a leer hasta la parte del libro en que comienza el suspense y lo único que quiero hacer es seguir leyendo (así estoy entretenida en el viaje). También traigo un libro o folletos sobre mi destino, sobre el cual siempre tengo ansias de leer.

Canjear millas de
viajero frecuente por un asiento-cama en clase de
negocios de American Airlines es una buena estrategia en vuelos largos.
Otras estrategias que me han servido bién en clase económica son las siguientes: pido una comida especial, en mi caso baja en grasa, pues estas comidas son por lo general mejor que las que se sirven por lo regular en clase económica y frecuentemente se sirven primero. Según la hora del vuelo, como antes algo ligero en el aeropuerto, y cuando subo al avión ya estoy haciendo la digestión –leo un poco, y a dormir. Y como a mi me gusta tener apoyo para los pies cuando duermo, traigo una caja de zapatos vacía, que coloco a mis pies, y ¡presto! tengo donde descansar los pies cuando trato de dormir. Siempre uso antifaz y tapones para los oídos que la mayoría de las aerolíneas proveen en clase de negocios y a veces en clase turística.
* Cuando llego a mi destino, si hay cambio de hora, dejo el “jetlag” como un bulto descartado en el aeropuerto: tomo una ducha caliente y si no pude dormir bién en el avión, tomo una siesta de 45 minutos o una hora. Cuando me despierto salgo a caminar un poco. Sigo comiendo ligero todo el día, evitando la cafeína y el alcohol, y trato de mantenerme despierta hasta las 9 o 10 p.m. de la nueva hora. ¡El segundo día del viaje ya estoy aclimatada al cambio de hora y lista para disfrutar mis vacaciones por todo lo alto!